Secretos para salir con mujeres más jóvenes

Secretos para salir con mujeres más jóvenes Salir con una mujer más joven que usted tiene una variedad de recompensas y desafíos. Usted encontrará que sus diferentes experiencias y puntos de vista pueden ayudar a encontrar nuevas formas de ver las cosas, pero diferentes actitudes -, así como l Las ventajas de salir con mujeres mayores Hay varias ventajas para que a una mujer mayor. Las mujeres maduras pueden exhibir más aplomo y confianza que una mujer más joven. Es menos probables que se preocupan por opiniones de otras personas y tener la capacidad de reírse de sí mismos. Acepta Ahora, no estoy diciendo que es mala idea salir con mujeres de tu misma edad o con mujeres mayores que tú. Por supuesto que no. Sólo estoy diciendo que si te sientes atraído por mujeres más jóvenes, está perfectamente bien. Y quiero dedicar este artículo al tópico de cómo tener una cita exitosa con mujeres más jóvenes. Secretos para salir con Mujeres Por David D´Angelo Traducido por: Hengis Kan email: [email protected] Por David DeAngelo Recientemente acabo de leer en alguna parte que cuando se casan hombres por segunda ocasión, ellos se casan con mujeres un PROMEDIO de 10 años más jovenes. Secretos de Salir/fechar con Mujeres Jóvenes Cómo ligar con mujeres más jóvenes Coquetear con las mujeres más jóvenes es desalentador para muchos hombres, pero bueno, vamos a ser realistas, el joven es lo que quieres! Y usted no está haciendo más joven, abuelo. Las niñas pueden ser abiertas o cerradas dependiendo de cómo se comp 3. ¿Como atraer mujeres más jóvenes? La parte más importante para lograr atraer a mujeres más jóvenes reside en tu capacidad de comunicarte, la cual recibe un alto valor social. Por ejemplo, si vas a lugares con otras personas, especialmente si esa mujer joven te acompaña, debes demostrar que eres un hombre con altos valores sociales. 8 razones para salir con un hombre más joven que tú Son varias las razones para salir con un hombre más joven que tú. Muchas mujeres se sienten atraídas por alguien más joven, les encanta el coqueteo, las frases románticas y ese cuerpo escultura bien definido que se gastan. Saludo soy hombre la vida nome e tratado tambien con las mujeres ya que e tratado de complaserla en todo pero no me a resultado aveces uno nop es dueño de el destino me e caso dos veces y la primera me salio mui mal ya que ella me celava mucho no me dejaba salir yo aveces queria salir y ella no queria aveces cuando uno trata la mujer tambien la mujer piensa uuuuaao ya lo tengo en mismanos ... Los hombres que andan con mujeres mayores que ellos reaccionana de distinta manera, desde inseguridades hasta problemas con sus padres les ocasiona, de acuerdo con estudios realizados por la Universidad de Estocolmo.Sin embargo los hombres que nadan con mujeres mayores son felices con ellas. El factor afirmativo asociado con salir con mujeres más jóvenes actúa como un desencadenante importante para salir con ellas. 3. Las mujeres más jóvenes son más despabiladas. Las mujeres más jóvenes suelen tener mejores cuerpos según el estándar general del hombre mayor. Están más en forma y más activas. Están listas para explorar ...

José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

2016.06.18 11:20 EDUARDOMOLINA José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/campa%C3%B1a-electoral-pactos.htm
"Las paradojas tienen su encanto. Tensionando el lenguaje, son retos para nuestro intelecto. Por eso mismo hay que manejarlas con cuidado. Quien formula una propuesta sirviéndose de una paradoja puede que no salga airoso del reto que él mismo se haya planteado. En tal caso, por el contrario, puede ocurrir que el atrevimiento retórico provoque un mayor hundimiento en las contradicciones de las que se quería salir con una propuesta paradójica que pretendía ser como una cuña de la misma madera. Me temo que una situación así es la que puede tener que afrontar la dirección del PSOE y, concretamente, su portavoz a estos efectos, el reputado economista Jordi Sevilla, cuando lanza el mensaje de que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Salta a la vista que está planteando de manera explícita la hipótesis consistente en que, de hecho, se reconozca políticamente, con la correspondiente traducción en comportamiento parlamentario, una mayoría que no se tiene. ¿Qué decir, pues, ante esta aparente solución para salir de todo posible bloqueo en un nuevo proceso de investidura de un candidato para la presidencia del Gobierno de España?
Hay que conceder, por una parte, que una fórmula como la propuesta se hace valer recordando al Partido Popular la obviedad, respecto a la cual son tan interesadamente olvidadizos, de que en España tenemos un sistema parlamentario. Por ello, la ciudadanía elige a sus representantes en las cámaras legislativas, siendo éstos los que después, en el Congreso de los Diputados, han de conformar la mayoría necesaria para investir a un candidato como presidente del Ejecutivo. No hay, por tanto, elección directa de un presidente que de suyo es un primer ministro. De nada sirve invocar sin más el hecho de la lista más votada para reivindicar que automáticamente sea presidente quien la haya encabezado, tratando así de legitimar apelando al voto de los electores algo que tales votantes de suyo no han elegido. Los electores sólo dan su voto para quienes han de representarlos en la sede del poder legislativo, entrando en sus funciones el apoyo a una candidatura presidencial en base a una mayoría parlamentaria que, si de entrada ningún partido cuenta con ella en términos de mayoría absoluta, ha de conformarse mediante pactos hasta lograr la mayoría suficiente legalmente exigida. No obstante, a pesar de ser así las cosas en la democracia que en nuestro Estado tenemos, la derecha, esa que tanto invoca la Constitución cuando le interesa, seguirá dando la lata con el tan recurrente mensaje engañoso de que se traiciona la voluntad de la ciudadanía si no se inviste presidente al candidato del partido con más votos. Es una intencionada falsedad a la que podemos atribuir voluntad de engaño.
Dicho lo anterior, es obligado señalar, por otra parte, los problemas que encierra la propuesta de desbloqueo parlamentario comunicada por Jordi Sevilla, la cual recoge formulaciones de Pedro Sánchez en otros momentos, así como se hace eco de la reiterada indicación hecha desde mucho tiempo atrás por Felipe González acerca de que se deje gobernar, mediante abstención por parte de PP o PSOE, a quien tenga cierta mayoría, sea PSOE o PP, aunque no llegue a la mayoría que debiera haber de no contar con abstenciones. Hay que señalar primeramente que una fórmula así de ninguna manera puede sostenerse en el vacío, sino que implica algún tipo de acuerdo, presentado incluso como de cortesía parlamentaria, para que los implicados en una situación como la que se quiere abordar acepten la solución. Es decir, es insoslayable reconocer que para que esa vía de desbloqueo funcione tiene que haber alguna suerte de acuerdo entre PP y PSOE. ¿Supondría tal acuerdo una forma “elegante” de dejar paso al PP hacia el gobierno, en el caso de que fuera el partido que aglutinara más apoyos seguros? Y, de otro lado, ¿entrañaría tal acuerdo una confirmada anuencia del PP en el caso de que fuera el PSOE el que pudiera ostentar más apoyos confirmados? Una respuesta positiva a ambos interrogantes conlleva alguna forma de acuerdo del PSOE con el PP, y tal cosa no debe eludirse ante la opinión pública.
Una segunda cuestión ineludible es la relativa a la mayoría que pueda o quiera conseguirse, lo cual para el PSOE es cuestión crucial. Desde el campo socialista, el asunto no puede limitarse a pedir a la derecha, e indirectamente también a la izquierda o a nacionalistas que no entren en la mayoría que se conforme, que den vía libre a una supuesta mayoría de diputados, confiando en la abstención de quienes no la integren para cumplir los exigentes requisitos para mayoría suficiente. El quid de la cuestión radica en dónde se pone el límite de la mayoría que se quiere hacer valer y, por supuesto, con quién se suma para lograrla. En otros términos, ¿vale recabar apoyo para una mayoría no mayoritaria cuando se ha desechado intentar un pacto más amplio o de otra índole que permitiera una mayoría suficiente, es decir -–con perdón por la redundancia--, una “mayoría (en verdad) mayoritaria”?
Pienso, como muchos ciudadanos y ciudadanas, que el PSOE debe aclarar al máximo la índole y el alcance de su propuesta, no sea que bajo una alambicada fórmula de sabor parlamentario se suministre el amargo trago de un pacto por la derecha, con Ciudadanos, por ejemplo, en vez de un pacto por la izquierda, quizá desechado ya cuando la misma fórmula se hace pública cual bálsamo de Fierabrás para evitar las tremendas calenturas que puede originar un nuevo retraso en formar gobierno o la hipótesis que nadie quiere contemplar de una tercera convocatoria electoral. Hace falta una fórmula magistral, ciertamente, pero somos muchos los que esgrimimos razones para que en su composición no se excluya un pacto por la izquierda que, aun con sus paradojas, puede ser la vía para no quedar hundidos en contradicciones insalvables.
  1. Desde los “cristianos viejos” a los españoles buenos
Ya lo dejó escrito Cervantes en las primeras líneas de su magna obra, El Quijote: “duelos y quebrantos los sábados”. Es decir, indicación de menú bajo la cual se recoge la autoritaria orden de que “den morcilla” o plato de huevos con tocino o chorizo, en sábado –¡repárese bien!--, para que ningún cristiano nuevo, siempre bajo sospecha de seguir siendo judaizante, escapara a la prueba que ha de pasar si quiere ver expedita la puerta para la integración social entre los cristianos viejos. Y en ésas seguimos, cuatro siglos después. Para algunos, no todos somos iguales. Piensan ellos que a los suyos, esto es, a ellos mismos les corresponde, por la naturaleza de las cosas, el poder, porque han de mandar los que tienen la pureza de sangre necesaria para ordenar los asuntos de la patria –identificados con los de su clase-- y velar por lo que ha de ser su incorruptible esencia –como incorruptible era el brazo de Santa Teresa que esgrimía el dictador de cuyo nombre no quiero acordarme, para legitimar con los restos de tan egregia doctora de la Iglesia, aunque fuera de ascendencia judía, el nacionalcatolicismo con el que legitimaba su criminal régimen--. Tal es el fondo telúrico de la derecha española, conservadora hasta las cachas, hoy entregada al neoliberalismo rampante que ha dominado la escena mundial y, por supuesto, el patio nacional, en los últimos tiempos.
¿Y a qué viene esto? Es interrogante al que cualquiera puede responder acogiéndose, según preferencias, o a la poesía de Bécquer o a la antipoesía del chileno Nicanor Parra: “¿Y tú me lo preguntas, amor mío?”. La respuesta está clara: la derecha española se mantiene en su imaginario carpetovetónico a piñón fijo. Y para prueba, un botón electoral, el que arrebatamos a Rajoy, desprendiéndolo de su chaqueta, la que lucía en el mirador de san Nicolás, en el Albayzín granadino, cuando, haciendo alarde de derroche de desparpajo antiplasma, se soltó su repeinada cabellera para decir: "Los mejores somos los españoles. Bueno, hay algunos un poco malos, pero son los menos, y los vamos a derrotar el 26 de junio, a todos". Claro, ¿verdad? Y dicho sin mayores problemas en un mitin del PP, después de la victoria de la selección española de fútbol, ganadora gracias a un gol de Piqué, independentista catalán fuera del estadio, pero cuyo gol, sirviendo lo mismo para un roto que para un descosido, es lo que más se parece al brazo incorrupto de la Santa de Ávila en manos de una derecha españolista posmoderna, a pesar de no haber sido moderna en ningún momento de su historia.
Si alguien piensa que esto es sacar demasiada punta a lo que no da para ello, que haga su inmersión en el psicoanálisis freudiano para adentrarse por los vericuetos donde circula lo reprimido en chistes, lapsus y actos fallidos. Tras la apariencia de ingeniosa broma electoralista, el candidato del Partido Popular juega con la vetusta diferenciación entre españoles de bien –“los mejores”-- y “los malos”, ésos de las izquierdas que, para el caso, tanto son los de un PSOE al borde de un ataque de nervios, como los de Podemos en la fantasiosa aventura de asaltar los cielos. El esquema de fondo no ha variado un ápice: los españoles de orden –del orden dominante-- y esos otros, los “jaraneros y alborotadores”, como dejó escrito Roberto Mesa en texto que no debiera ser olvidado. Apelación, pues, al imaginario colectivo, en este caso de la derecha más rancia, la cual es la que se permite dividir a los partidos políticos del momento presente en “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”, habida cuenta de que es esa misma derecha con sus intereses sistémicos la que da o quita credenciales de lealtad a la Constitución, según la medida de dichos intereses. Está clara, pues, la jugada de un Rajoy que, con su currículum político, no debía de llegar de nuevo jamás a ser presidente del gobierno. El PSOE, por cierto, debería no dejarse enredar en ese perverso juego de clasificaciones discriminatorias entre constitucionalistas y no constitucionalistas. Sabe demasiado a etiquetas excluyentes como “españoles de bien”, “gente de orden” y “cristianos viejos”.
  1. Sobredosis de 'marketing' electoral. Miércoles 15 de junio.
    ¿Qué candidato presenta mejor imagen? ¿Qué partido vende mejor su programa? ¿Cuáles son los mejores mensajes en una campaña para captar votantes en el mercado del conjunto de los electores? ¿Cómo vencer a la competencia electoral de otros partidos en la disputa por el voto? ¿Cómo hacer que para ello funcionen bien los agentes electorales? ¿Cómo lograr una propaganda eficaz en los medios de comunicación?...
Cuestiones como las señaladas permiten constatar cómo a la terminología procedente del campo militar con la que los partidos políticos se entienden a sí mismos se sobrepone, especialmente en tiempos de campaña electoral, la terminología proveniente del campo económico, concretamente de las técnicas de venta que suelen reunirse bajo el rótulo de marketing, eludiendo, por lo demás, palabras de la órbita del castellano, como “mercadotecnia”. Lo de marketing parece que queda mejor y, además de permitir un rápido trasplante del campo económico al ámbito político, no deja de recoger ese neocolonialismo cultural del mundo anglo al que estamos sometidos, siendo, sin duda, uno de los actuales “signos de los tiempos”, como diría alguno.
Nada hay que objetar, sino todo lo contrario, a que en el campo económico y, más concretamente, en el mundo empresarial, se preste mucha atención a lo que señalan las teorías de marketing –seguiremos adelante con el término en cuestión, ya consolidado entre nosotros--, con el objetivo de explicar y, mediando explicaciones contrastadas con la realidad, potenciar las ventas de los muy diferentes productos con los que las empresas concurren al mercado pretendiendo ganar clientes, vender y obtener el máximo de beneficio. Sabemos además que tales teorías no cuentan solamente con ingredientes puramente económicos, sino que tienen en cuenta factores psicológicos decisivos respecto al comportamiento de los consumidores, así como otras muchas informaciones relevantes, desde las relativas a pautas culturalmente asentadas hasta las atinentes a datos demográficos relevantes sobre la población a la que se dirigen las campañas de venta. Un buen diseño de éstas es crucial para la competitividad, sin la cual se acaba sucumbiendo en esa guerra económica despiadada que supone la competencia en medio de todos los rigores del mercado.
Los diferentes ámbitos de nuestra realidad sociocultural no se hallan, por fortuna, separados por fronteras impermeables que hagan de ellos compartimentos absolutamente estancos. Mas siendo así, también es cierto que en nuestras sociedades, herederas de la modernidad, se han ido constituyendo distintas esferas, cada una con valores determinantes de sus propias dinámicas y con una lógica de funcionamiento en cada caso propia. Maquiavelo, por ejemplo, tuvo el indiscutible mérito de poner de relieve las peculiaridades de la esfera política, con la autonomía que le es propia –incluso estando económicamente condicionada, como señaló Marx--. Resulta ser, por tanto, un elemento distorsionante de la realidad el trasplantar sin más criterios y pautas propios de un ámbito a otro distinto. Si tal operación se consuma se confirma cómo desde un ámbito queda colonizado otro en el marco del mundo que comparten. Es decir, si la política se rige por pautas y criterios extraídos del campo de la economía, es que ésta domina a la política. Si ello se produce en tiempos de hegemonía del neoliberalismo, los hechos refuerzan el mismo sometimiento del Estado al mercado que desde dicha ideología se propugna.
Así, llega la hora de un debate electoral y los candidatos convocados al mismo están más preocupados por colocar mensajes prefabricados que por presentar el propio programa, están más atentos a cuidar la imagen con la que “venderse” que a comprometerse con sus propias propuestas, o se hallan más pendientes de los ecos mediáticos que de la palabra propiamente política. Lo volvimos a ver el otro día en el último, por único, debate electoral de los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno presentados por los partidos de ámbito estatal: PP, PSOE, Ciudadanos y la coalición Unidos Podemos. Visto todo, bien viene que todos recuerden que los ciudadanos no somos meros consumidores, que un votante no es un cliente, que el propio partido de cada cual no es una mera empresa, que un programa de gobierno no es un catálogo de ofertas y que el preciado bien del voto no es una mercancía. Está bien aprender de la economía, pero teniendo muy presente que la dignidad de la ciudadanía exige que la política no se vea sometida a ningún reduccionismo economicista. La política nunca puede ser –no debe ser-- mero mercadeo, en ninguna de sus variantes.
  1. No fue un duelo de titanes. Martes 14 de junio.
Terminó el tan anunciado debate a cuatro, publicitado como acto estelar en esta campaña para las elecciones del 26 de junio, y cada uno de los candidatos se retiró con los suyos para comprobar en cada caso que habían recitado bien las lecciones aprendidas. No hubo momento alguno que fuera especialmente vibrante. No se alcanzó ese clímax de intercambio de argumentos sólidos que cabe esperar de un debate de verdad, incluso electoral. El guión, por tanto, es decir, los guiones que traían los respectivos líderes, elaborados por sus correspondientes equipos, se siguieron conforme a lo previsto. Sin apenas intercambio de razones, cada cual se dirigía a los suyos, de camino tratando de sacar ventaja a su competidor inmediato –Rajoy pugnando con Rivera y Sánchez con Iglesias-- para lograr arrancar algún voto de la gran bolsa de los indecisos o de los electores situados en riesgo de abstención. Hay que temer que poco se habrá alterado por ahí el panorama que los sondeos demoscópicos nos han dado a conocer.
Ante los temas delicados, todo fue pasar de puntillas. El candidato del PP eludió pronunciarse claramente sobre la negociación con Bruselas para ganar mayor plazo de cara a reducción del déficit. El candidato socialista no quiso insistir en un problema grave: la sostenibilidad del sistema de pensiones, para asegurar la cual propone un impuesto a grandes fortunas, pero sin que eso llegara a ser cuestión en la que abundara. El líder de Ciudadanos se lanzó inicialmente defendiendo la idea del contrato único, mas sin detallar más armas en la lucha contra el paro. No tuvo fuertes críticas a tal propuesta, enmarcada como viene en contexto neoliberal. Desde Podemos, su cabeza de lista no bajó a detalles respecto a cómo concretar eso del cambio de modelo productivo.
Salieron de refilón otras cuestiones, pero de nuevo las prisas, las pinceladas gruesas. Sánchez mencionó la reducción del IVA cultural, cuestión que retomó Iglesias para decir otro tanto en cuanto a productos de primera necesidad. Rajoy mostró el lado débil de su no credibilidad cuando hace esa propuesta tan demagógicamente populista de bajar los impuestos. No están las arcas públicas para ello –ni los bruselenses hombres de negro dispuestos a consentirlo--. Una brevísima alusión mereció el tema de la educación, respecto al cual Sánchez mencionó una vez más la bienintencionada pretensión de pacto educativo. Iglesias perdió una oportunidad de abordar a fondo la difícil situación en que se halla la universidad española.
Pero, aun con todo, fueron desgranándose propuestas, puntos programáticos de unos y otros, haciendo cada cual lo que podía para mostrarse fuerte. Rajoy alardeó de capacidad de gestión, faltándole decir que la veteranía es un grado. Cierto es que su etapa de gobierno está manchada con la corrupción hasta límites desconocidos hoy por hoy, cuestión que llevó a Pedro Sánchez a decirle con razón que debía haber dimitido por ello en su mandato. Pero no se incidió mucho más por ahí. Fue Rajoy el que se enzarzó de manera ridícula con Rivera acerca de si había cobrado o no en negro alguna vez. Impresentable el Rajoy que animaba a Bárcenas, tratando ahora de escabullirse por vía tan fullera.
Salió, claro está, el tema de Cataluña: el referéndum. Rajoy se situó de inmediato en su encastillada defensa de la unidad de España, tan encastillada que es posición inoperante por inmovilista. Se le sumó Rivera, lo que era de esperar. Y Sánchez se fue directo contra Iglesias para reprochar que Podemos apoyara un referéndum en Cataluña situándose así contra la unidad de España. No tenía receptividad alguna, como viene ocurriendo, para siquiera reconocer que Podemos no alienta secesión alguna de Cataluña respecto de España. Todo queda del lado socialista en invocar la reforma constitucional con vagas referencias al federalismo y rehuyendo hablar de plurinacionalidad del Estado.
Con breves comentarios se despacharon cuestiones tan graves como la crisis de los refugiados en Europa y nada serio sobre política de seguridad y defensa. Todo se redujo a sacar a relucir el pacto antiyihadista para acusar a Podemos de no haberlo firmado. Por cierto, fue repetitivo Pedro Sánchez hasta la saciedad con el mensaje –había que colocarlo como fuera-- de que Podemos impidió que él fuera investido presidente del gobierno del cambio al votar “no” a ello junto al PP. Inútil es pretender ganar votos con eso a estas alturas. Más provechoso hubiera sido clarificar la política de pactos, al menos las preferencias, pues a la disyuntiva planteada por Iglesias de que o habría gobierno del PP o gobierno de Podemos con PSOE, o del PSOE con Podemos, según quién ganara más que el otro, Sánchez se limitó a una carcajada que no supo nada bien. Toda su declaración quedaba reducida a afirmar que con el PSOE está garantizado gobierno de cambio, mas sin explicitar nada más sobre pactos. Es la indefinición en que el PSOE se queda encerrado.
La noche siguió avanzando, pero este alicorto debate que no consiguió más mérito que reunir a los respectivos candidatos del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni por asomo tuvo nada de duelo de titanes. Eso sí, acabado el debate…, cada tribu tocó el tam-tam para danzar alrededor de su jefe porque es "el mejor”. ¡Y usted que lo vote!
  1. Lógica ciudadana frente a lógica partidista. Lunes 13 de junio.
Cualquier campaña electoral galvaniza la vida de toda sociedad democrática. El tiempo político adquiere una especial densidad en tanto los partidos, con sus candidaturas, se sitúan en ese campo de batalla que es el de la lucha por el voto de ciudadanos y ciudadanas. Así es, como ahora mismo en España, incluso cuando se viene de un largo recorrido de elecciones anteriores que hay que repetir, de precampañas convertidas en campañas permanentes y de sobredosis de electoralismo que con su exceso contamina toda la dinámica política. Las distintas fuerzas, metidas en faena, se aprestan a intensificar la lógica partidista con la que buscan reforzar sus baluartes en todos los frentes para la dura competencia electoral. Ésta, poco menos que como aquella “guerra de posiciones” con la que Gramsci teorizaba la acción política que había que llevar a cabo para consolidar logros en las instituciones, reclama una actividad tan coordinada como disciplinada por parte de los partidos políticos. Pero la cuestión es espinosa, pues esa misma necesidad se puede convertir, no en virtud, sino en vicio.
¿Dónde está el quid de la cuestión para que la necesidad de coordinación y disciplina se convierta en vicio, en vez de ser virtud? Consideremos cómo funcionan los partidos. Sus respectivos equipos de campaña se afanan por seguir la estrategia diseñada, atentos a los cambios tácticos que haya que hacer. Hay que seguir puntualmente todas las actuaciones de los adversarios para neutralizarlas, hasta el día de las elecciones, cuando, al abrir las urnas, cada cual recogerá su merecido botín en términos de votos. Para todo ello, los candidatos necesitan un buen aparato que se haga cargo de las previsiones de la campaña, desde los mítines, la presencia en la calle, los debates con los rivales y la siempre delicada relación con los medios. Y ahora, el continuo trabajo de las redes sociales, esa nueva ágora social convertida en concurrido espacio político. La logística para tareas tan diversificadas y complejas requiere no sólo inteligencia dedicada a planificar, sino militancia dispuesta al quehacer de apoyo a candidatos y candidatas, teniendo todos al frente a quien en cada caso sea cabeza de lista y, en los grandes partidos, al candidato a la presidencia del gobierno. La militancia, cual ejército de afiliados convertido en tropa de infantería, asume las consignas de los estrategas y hace suyo el argumentario en que el programa se resume. Indispensable. La batalla electoral no permite descuidos; cualquier retroceso puede acarrear una derrota fatal. Todos a una, por tanto, como si cada partido fuera poco menos que una gran partida de partisanos –esos que acapararon la atención de Carl Schmitt a la vez que sentaba cátedra al definir la esencia de la política según la lógica amigo/enemigo--. Es así como la lógica partidista se impone con férrea determinación, mas con pie tan forzado que la hace muy vulnerable en medio de la sociedad actual, con la cultura política que se va abriendo camino.
El talón de Aquiles de la lógica partidista, impregnada de una concepción cuasi-militar de las organizaciones políticas –en el mismo lenguaje se refleja--, es que queda muy lejos de la lógica ciudadana con la que funciona una sociedad adulta, bien informada e institucionalmente organizada. Así, la lógica ciudadana es sensible a la pluralidad, cosa que a la lógica partidista se le suele atragantar; o la lógica ciudadana está abierta al debate y a la crítica, actividades que a la partidista, que tanto gusta cerrar filas, le resultan peligrosas para su pretendida cohesión, por lo que acaba primando actitudes dogmáticas. “Con razón o sin ella, yo con los míos”, suele decir quien está empapado de lógica partidista. “Yo, buscando la verdad con razones que podamos suscribir más allá de fronteras partidarias”, piensa quien ha asumido la lógica ciudadana. Mientras esas dos lógicas vayan por vías divergentes, la ciudadanía se verá distante de los partidos políticos. Y éstos, con sus consignas y argumentarios a cuenta de un interés de parte muy lejano de criterios universalistas, quedan atrapados en una lógica, con frecuencia ilógica, que los ciudadanos no comparten y que muchas veces queda tan lejos de la verdad de los hechos que hasta alimenta el ridículo. Téngase esto presente a la hora de participar en debates electorales, especialmente ante ese público de millones de ciudadanos que concita un debate televisivo.
  1. La derecha sabe, pero no contesta. Domingo 12 de junio.
Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.06.12 10:53 EDUARDOMOLINA J.A. Pérez Tapias. La derecha sabe, pero no contesta. El neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/26J-elecciones-campaña-PP-PSOE-bolg-TAPIAS.htm
"Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
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  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.05.24 04:41 ShaunaDorothy Los obreros de Lázaro Cárdenas le dieron duro a la patronal ¡Quienes trabajan deben gobernar! PRI, PAN y PRD partidos capitalistas: ¡Forjar un partido obrero! (Septiembre de 2006)

https://archive.is/EsxLa
Espartaco No. 26 Septiembre de 2006
A continuación publicamos fragmentos de una plática de nuestro camarada Sacramento Talavera, dada el 12 de mayo de 2006 en el Museo Casa de León Trotsky. El lunes 21 de agosto, tras 141 días de lucha, los obreros de Sicartsa levantaron la huelga, habiendo conseguido aumento salarial, la totalidad de salarios caídos, el retiro de los cargos contra los huelguistas y el reconocimiento de Gómez Urrutia como su dirigente ante los patrones, entre otras cosas, dándole quince días al gobierno federal para reconocer a Gómez Urrutia.
La sociedad mexicana es altamente volátil. La lucha del sindicato minero, especialmente la huelga, todavía en curso, de los obreros de Sicartsa en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es el estallido más importante de lucha de clases en al menos una década, y su resultado marcará una pauta para las luchas obreras en el futuro inmediato. El Grupo Espartaquista de México se solidariza plenamente con la lucha de los mineros y metalúrgicos. Nosotros decimos: ¡gobierno, manos fuera del sindicato minero! ¡Victoria a los paros mineros! Repudiamos el sangriento ataque policiaco contra los obreros de Sicartsa del 20 de abril, que cobró la vida de dos jóvenes obreros. Nos solidarizamos con sus familiares, amigos y compañeros, así como con los de los 65 mineros caídos en la tragedia de Pasta de Conchos, ocasionada por la insaciable sed de ganancias de los patrones chupasangre.
La lucha del SNTMMSRM (Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana) sucede en el contexto de la contienda electoral del 2 de julio. Los espartaquistas no tomamos parte en esta contienda, pues ninguno de los candidatos representa los intereses de la clase obrera. El PAN, el PRI y el PRD son partidos burgueses avocados a la perpetuación del brutal sistema de explotación capitalista. Luchamos por construir un partido obrero revolucionario, siguiendo el ejemplo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky, para luchar por la revolución proletaria.
Para nadie es un secreto que el PAN es el partido histórico de la reacción católica, formado por neocristeros con una fuerte motivación ideológica abiertamente antiobrera. El PRD burgués, por su parte, posa como amigo de los obreros y los oprimidos. La sociedad mexicana está hoy altamente polarizada en torno a la disyuntiva entre el “neoliberalismo” cristero del PAN y el populismo nacionalista del PRD, con el PRI dividido entre ambas ideologías. La convulsiva lucha de los mineros refleja el hartazgo generalizado entre los obreros con las brutales políticas económicas hambreadoras y descaradamente antiobreras de las últimas dos décadas. Pero el “neoliberalismo” y el populismo no son más que dos formas alternativas de administrar el capitalismo. Independientemente de sus diferencias, cada una conlleva necesariamente la explotación y la represión de las masas.
La burguesía entera está preocupada por la amenaza de estallidos sociales ante la creciente polarización social en la víspera de la contienda electoral, y ha estado trabajando tiempo extra para eliminar los llamados “focos rojos”. Apenas dos semanas después del sangriento ataque a los obreros de Sicartsa, los tres principales partidos de la patronal volvieron a unirse en la salvaje represión por parte de al menos 3 mil 500 policías contra los campesinos de Atenco, con un saldo de dos jóvenes muertos, más de doscientos arrestados y decenas de heridos, muchos de gravedad, así como repugnantes casos de violación y otras vejaciones por parte de la policía contra los arrestados.
Los mineros le dan duro a la patronal
La lucha del sindicato minero comenzó cuando el gobierno y los patrones, enfrentando la ira de los familiares y compañeros de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos, trataron de alejar la atención de sí mismos y fueron tras el sindicato, destituyendo a su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, e instalando a su propio títere, Elías Morales. La respuesta del sindicato fueron los paros escalonados de 40 horas a través de toda la república y, posteriormente, el paro iniciado el 2 de abril en Sicartsa y Mittal en Lázaro Cárdenas, junto con otras huelgas en Nacozari, Sombrerete, Taxco y otros lugares.
La Sección 271 del sindicato minero en Lázaro Cárdenas tiene ya una larga historia de combatividad. En 2001, por ejemplo, la empresa trató de desbandar la sección y formar un sindicato blanco. Los obreros eligieron un nuevo comité ejecutivo opuesto al apoyado por la empresa y realizaron plantones. La empresa envió a los granaderos a desalojar a los obreros y, como sucedió nuevamente hace poco, con el apoyo de la población los obreros hicieron que la policía terminara echándose a correr. Apenas el año pasado esta misma sección se fue a huelga en lucha por sus propias demandas económicas y por la sindicalización de sus compañeros en Apodaca, Nuevo León, bastión del “sindicalismo” blanco panista al que están acostumbrados los patrones Villarreal.
Lázaro Cárdenas es un puerto eminentemente industrial de unos cien mil habitantes, centrado en las plantas siderúrgicas y los muelles, principalmente relacionados con éstas. Además de Sicartsa hay otra planta metalúrgica, Mittal, de capital indio, ambas organizadas por la Sección 271 del SNTMMSRM. El complejo siderúrgico del Grupo Villacero, centrado en Monterrey y con plantas en diversas partes del país, incluyendo una aquí en Tultitlán, es el más importante de América Latina y el de más bajo costo de producción. Según nos dijo un obrero, estas plantas exportan diversos productos de acero a EE.UU., Corea del Sur, Japón y China. Otro obrero nos dijo que los Villarreal eran meros prestanombres de Salinas. Fue éste tipo quien privatizó Sicartsa, regalándosela a los Villarreal por 170 millones de dólares, siendo que los ingresos de la empresa suman unos 2 mil 500 millones de dólares al año. Aparentemente, los Villarreal ni siquiera han terminado de pagar la compra de la empresa.
La lucha de los mineros-metalúrgicos es un ejemplo nítido de por qué los comunistas basamos nuestra perspectiva en la clase obrera; es una muestra del antagonismo constante entre los intereses de la burguesía y del proletariado y de la fuerza social de éste último. La industria metalúrgica es una de las más estratégicas del país, junto con la petrolera y los servicios básicos como electricidad y transportes. Al momento del ataque policiaco contra los obreros de Sicartsa, las pérdidas por el paro en esa empresa se estimaban en unos 80 millones de dólares. 75 por ciento de las ramas industriales del país está relacionado con el sector acerero. Los estudiantes y los campesinos pobres son muy combativos, pero es obvio que simplemente no tienen poder social. La posición de la clase obrera como la encargada de echar a andar todas las ramas de la economía capitalista le da el poder de paralizarla.
Hicimos dos viajes a Lázaro Cárdenas el mes pasado. El primero fue una semana antes del ataque policiaco. De inmediato encontramos muchas ilusiones en el PRD burgués. Aun así, los obreros se mostraron muy abiertos e interesados en nuestra revista, de la cual distribuimos decenas de ejemplares junto con cientos de copias de nuestra declaración del 11 de marzo, “¡Gobierno, manos fuera del sindicato minero!” Uno de los obreros nos dijo que si había represión contra su paro, vendría del gobierno federal, pues Cárdenas Batel había prometido no enviar a la policía.
Regresamos a Lázaro Cárdenas unos días después del ataque policiaco. Las inmediaciones de Sicartsa asemejaban un campo de batalla. Al menos 800 elementos de varias corporaciones policiacas, incluyendo la estatal de Cárdenas Batel y la PFP, llegaron la mañana del jueves 20 de abril. Con armas de fuego, gas lacrimógeno y a macanazos lograron desalojar a los obreros. Unas dos horas después, todos los obreros (incluyendo de Mittal) junto con parte importante de la población local se concentraron en la entrada principal de la planta con trocas llenas de piedras. Algunos obreros se montaron en los diversos y gigantescos camiones de minería —palas mecánicas, pipas y camiones de volteo— para defenderse de la embestida policiaca. Tras algunas horas de batalla campal, lograron repeler a la policía y recuperar el control de la planta, con el costo de dos obreros muertos.
Los gobiernos federal y estatal habían dicho que los policías iban desarmados. Tras verse obligados a reconocer que iban armados, el gobierno afirmó que tenían órdenes de disparar “sólo a los pies”. Aun esta macabra burla fue refutada por los sangrientos hechos. Los obreros muertos recibieron balazos en la cabeza. Los obreros nos dijeron que llenaron una cubeta, de 19 litros de capacidad, con casquillos. El periódico de la sección sindical incluye una fotografía de numerosos casquillos de escopeta, pistolas de mano y rifles de asalto.
Había un cambio notable en la percepción del PRD. La mayoría de los obreros con los que hablamos ya no defendía al PRD contra nuestra oposición marxista a éste, sino que escuchaba en silencio. Muchos nos daban la razón. Tras explicarle la necesidad de la revolución socialista, uno respondió: “Sí, la burguesía sólo entiende a chingadazos.” La brutal represión llevada a cabo por el PRD y el PAN estremeció las ilusiones de los obreros en el PRD, pero sería iluso pensar que las destruyó. La conciencia de la mayoría de los obreros claramente se mantiene dentro del marco burgués del populismo.
El populismo nacionalista: Trampa mortal para los obreros
Los hechos en Atenco y Lázaro Cárdenas han mostrado que las ilusiones en los populistas burgueses son, literalmente, suicidas. Tras décadas de brutal “neoliberalismo”, en años recientes ha habido un viraje a través de América Latina de regreso al viejo populismo nacionalista que alguna vez representó prominentemente el PRI. Este viraje no es anticapitalista sino que, al contrario, refuerza las ataduras de la clase obrera a sus explotadores. El objetivo del PRD es estabilizar el evidentemente volátil régimen capitalista mexicano y renegociar los términos de su subordinación al imperialismo, tratando de obtener unas cuantas migajas más de la mesa de sus amos en la Casa Blanca.
Debido a la debilidad de la lacaya burguesía mexicana respecto a sus amos y la fuerza de la clase obrera, el ala de la burguesía mexicana representada por el PRD y en parte por el PRI requiere el apoyo de la clase obrera para alcanzar sus objetivos, y por ello trata de presentarse ocasionalmente como su amiga, otorgándole algunas concesiones. A pesar de las diferencias en la retórica que utilizan, AMLO, Hugo Chávez y Evo Morales son esencialmente lo mismo y persiguen el mismo fin: engatuzar a las masas (ver artículo en página 24).
¡Por la revolución permanente!
Basamos nuestro programa en la perspectiva de la revolución permanente formulada por el bolchevique León Trotsky. En la época del imperialismo, no existe ninguna ala “progresista” de la burguesía. Los gobernantes capitalistas de países industrialmente atrasados como México están totalmente subordinados a sus amos imperialistas y son incapaces de conseguir incluso las demandas democráticas burguesas elementales, como la emancipación nacional. Erigiéndose como el caudillo de todos los oprimidos, la clase obrera es la única capaz de romper el yugo imperialista, sacar a los campesinos del abismo de miseria e ignorancia en que se encuentran, sentar las bases para la emancipación de la mujer, otorgar plenos derechos democráticos a los homosexuales, etc. La forma de conseguirlo es la revolución socialista: la destrucción del estado burgués y la construcción de un estado obrero basado en la propiedad colectiva de los medios de producción y la planificación económica.
El instrumento esencial para lograr una revolución socialista es el partido de vanguardia leninista-trotskista, como el de los bolcheviques. Fusionando a los intelectuales desclasados dispuestos a luchar por la causa del proletariado con los obreros más avanzados, este partido debe componerse de revolucionarios profesionales que lleven la conciencia revolucionaria a la clase obrera; debe actuar como la memoria histórica de ésta, llevándole las lecciones de la historia de la lucha de clases mundial. Este partido debe construirse combatiendo todo tipo de influencia ideológica burguesa en la clase obrera, luchando, esencialmente, por su independencia política.
La posición marxista respecto a los sindicatos
En la época imperialista, los sindicatos se vinculan cada vez más estrechamente con el poder estatal y tienden a funcionar como organizaciones de subordinación y disciplina de la clase obrera, sirviendo como un instrumento auxiliar del capitalismo. Escribiendo en 1940, poco antes de ser asesinado por un esbirro de Stalin, Trotsky explicó este fenómeno en “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista” (1940):
“Como el capitalismo imperialista crea en las colonias y semicolonias un estrato de aristócratas y burócratas obreros, éstos necesitan el apoyo de gobiernos coloniales y semicoloniales, que jueguen el rol de protectores, de patrocinantes y a veces de árbitros. Ésta es la base social más importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos de las colonias y de los países atrasados en general. Ésta es también la base de la dependencia de los sindicatos reformistas respecto al estado.”
Así, la lucha por la democracia interna y por la independencia de los sindicatos respecto al estado no pueden ser separadas de la lucha por una dirección revolucionaria —el forjamiento de un partido de vanguardia—.
Hoy día los sindicatos están dirigidos, sin excepción, por burocracias procapitalistas. Los dirigentes de la CTM y el CT han apoyado a Fox en el ataque contra el sindicato minero y respaldaron al esquirol Elías Morales. Los dirigentes sindicales obtienen sus privilegios de su posición al frente de las organizaciones obreras, y hoy algunos están viendo esta posición amenazada por el gobierno. Por primera vez, este Primero de Mayo marcharon los mal llamados sindicatos “independientes” con sindicatos afiliados al PRI, incluyendo al SNTMMSRM. Aunque los sindicatos mal llamados “independientes” son, de hecho, más democráticos, sus burócratas, casi siempre leales al PRD, atan a la clase obrera a los patrones sobre todo mediante la ideología nacionalista e ilusiones en la reforma “democrática” del estado capitalista. Los marxistas revolucionarios buscamos que la clase obrera sustituya a todas estas direcciones burocráticas y procapitalistas con direcciones basadas en un programa de independencia política proletaria y oposición a todos los partidos burgueses.
Nos oponemos a cualquier intromisión del estado en los sindicatos, aun los más burocráticos. El interés de los capitalistas y su estado es atarlos, debilitarlos y, si pueden, destruirlos de plano. La clase obrera debe limpiar su propia casa. Como parte de nuestra lucha por la completa independencia de los sindicatos respecto al estado capitalista, nos oponemos también a toda la legislación que los ata al estado: el arbitraje obligatorio, la “toma de nota”, el control de las cuotas de los afiliados por el estado. Llamamos por: ¡gobierno, manos fuera del sindicato minero! ¡Abajo los cargos contra Napoleón Gómez Urrutia! ¡Libertad inmediata a Indalecio Pérez Morones! ¡Abajo los cargos contra todos los obreros paristas!
Quisiera hacer un paréntesis para explicar una analogía clásica del marxismo que hizo Trotsky refiriéndose a los sindicatos y el estado obrero degenerado soviético. Como Trotsky escribió hace más de medio siglo, “En el último análisis, el estado obrero es un sindicato que ha tomado el poder” (En defensa del marxismo, 1939). Los trotskistas comprendimos siempre el carácter de clase de la URSS como un estado obrero y, por lo tanto, la defendíamos contra el imperialismo y la contrarrevolución a pesar de las políticas reaccionarias de la burocracia estalinista dirigente. Hoy defendemos a los estados obreros, nacidos deformados, que aún quedan: Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte. Defender a estos estados es un deber del proletariado mundial, y el futuro de China en particular es de suma importancia para el porvenir de la lucha de clases al nivel global. De igual forma, defendemos a los sindicatos contra la patronal a pesar de las burocracias procapitalistas que los dirigen. Y así como luchamos por una dirigencia clasista y anticapitalista en los sindicatos, luchamos por revoluciones políticas proletarias en los estados obreros deformados que hoy siguen existiendo para echar a los burócratas estalinistas y remplazarlos con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo revolucionario.
En realidad no hace falta ser marxista para defender a los sindicatos contra el estado. Sólo se requiere una conciencia de clase elemental. Sin embargo, esta línea básica nos ha ganado vociferantes recriminaciones del Grupo Internacionalista (GI), que, como el “delegado zero”, refleja y busca explotar los prejuicios pequeñoburgueses antisindicales imperantes en el medio estudiantil y en el muy mal llamado “anticapitalista”. Según el GI, los sindicatos priistas, incluido el SNTMMSRM, no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001). También sostiene que “El hecho es que las federaciones corporativistas del PRI son tan sindicatos obreros como los sindicatos blancos patrocinados por el derechista PAN; por el contrario, son aparatos para el control burgués de los trabajadores” (The Internationalist No. 11, verano de 2001). Así, el GI descarta con un movimiento de la mano a poderosísimos sindicatos como el minero-metalúrgico o el petrolero, identifica a las bases con sus dirigencias y se niega a defender a estos sindicatos contra los ataques del estado. La lucha de clases le ha dado una bofetada al GI, y no ha podido salir de su estupor.
En su publicación más reciente (suplemento especial de El Internacionalista, mayo de 2006), lo más que llega a decir es que esta lucha “se trata de un ajuste de cuentas dentro del régimen”, es decir, una pugna interburguesa, que de alguna manera extraordinaria “incide sobre los trabajadores, por lo que hay que movilizarse para rechazar este golpe de fuerza del gobierno”. La citada publicación del GI incluye dos artículos sobre el sindicato minero, en los que da un recuento de las traiciones de las burocracias priistas durante el último medio siglo y estúpidamente pone un signo de igual entre la empresa y el gobierno, por un lado, y el sindicato, por el otro. Mientras que lanza consignas pomposas como “¡Huelga nacional contra el gobierno asesino!”, conspicuamente ausente, en 10 páginas a dos columnas, está cualquier consigna elemental exigiendo que el estado saque las manos del sindicato minero, algún llamado por la victoria de los paros mineros, cualquier exigencia de que se retiren los cargos contra cualquiera de los paristas y dirigentes bajo acusaciones estatales, incluyendo a Gómez Urrutia. Si el GI fuera honesto, diría abiertamente que no defiende al sindicato ni sus paros. Huelga decir que la del GI es una posición rompesindicatos indigna ya no digamos de quien se reclama “marxista”, sino de cualquier militante sindical decente.
Como Trotsky explicó en “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”:
“Se trata esencialmente de luchar para ganar influencia sobre la clase obrera. Toda organización, todo partido, toda fracción que se permita tener una posición ultimatista respecto a los sindicatos, lo que implica volverle la espalda a la clase obrera sólo por no estar de acuerdo con su organización, está destinada a perecer. Y hay que señalar que merece perecer.”
La clase obrera necesita su propio partido para luchar por la revolución proletaria, pues ésta es la única solución a los problemas de las masas explotadas, pauperizadas y oprimidas. No hay atajos. Los espartaquistas nos basamos en la experiencia fundamental de toda la historia de la lucha de la clase obrera: la Revolución de Octubre. Y nuevos Octubres alrededor del mundo son nuestro objetivo. Los invitamos pues a estudiar nuestra prensa y los clásicos del marxismo y discutir con nosotros. Si están de acuerdo con esta perspectiva, únanse a nosotros en la lucha por la emancipación de la clase obrera, pues ésta significa la emancipación de la humanidad entera.
Espartaco No. 26
Espartaco No. 26
Septiembre de 2006
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Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN
Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista
¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista!
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Bolivia: Trotskismo vs. nacionalismo burgués
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Los obreros de Lázaro Cárdenas le dieron duro a la patronal
¡Quienes trabajan deben gobernar!
PRI, PAN y PRD partidos capitalistas: ¡Forjar un partido obrero!
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Iglesias, instituciones de caridad y dinero de la CIA
La estafa de los Foros Sociales
El que paga manda
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/cardenas.html
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2015.02.21 15:15 Confidencial CON EL TERRORISMO RELIGIOSO NO SE ACABA CON EL CASTIGO SINO CON MEDIDAS DE PREVENCIÓN

CON EL TERRORISMO RELIGIOSO NO SE ACABA CON EL CASTIGO SINO CON MEDIDAS DE PREVENCIÓN
La libertad de religión consiste en que cada uno puede expresar sus creencias religiosas libremente utilizando la palabra como única forma de convencimiento, incluso poder confrontar la palabra con otras creencias, luego la que ha de triunfar sobre las demás es la que mejor servicio dé para el bienestar de los ciudadanos. La palabra tiene que hacer que las personas sean cada vez más honradas, felices, inteligentes y pacíficas. El ser humano al contrario de los animales necesita creer en algo como fundamento, de la creencia que elija dependerá su futuro e incluso el futuro de cualquier país. Todo lo que se imponga a la fuerza en cuanto a la fe o no se confronte con otras creencias es perjudicial para las personas y para el bienestar de los países.
Lo que ha enseñado el mayor profeta y filósofo de la historia que fue Jesús de Nazaret según Juan 12:49,50, es que la semilla que hay que utilizar para combatir la maldad y conseguir la perfección es la palabra de Dios (Lucas 8:11 -15), la palabra del Dios de paz no la de los dioses de los asesinos, y refiriéndose a las armas físicas indicó que no utilizaran la espada ya que el que a espada mata a espada muere, refiriéndose a que ésta acción produciría venganza que cada vez causaría más muertos (Mateo 26:52). Este ejemplo lo tenemos en las manifestaciones pacíficas que ha habido en España donde se ha utilizado solamente el poder de la palabra.
Tanto el catolicismo como el islamismo se han expandido por el mundo a base de espada, haciendo conversos a la fuerza, los que no se sometían a sus creencias pagaban con su sangre. Como el que a hierro mata a hierro muere terminaban enfrentándose una contra la otra o peleándose entre los de la misma organización. Estas son las religiones que no deben persistir si no respetan el derecho a la vida y la libertad de que cada uno pueda elegir voluntariamente su fe.
El catolicismo se ha ido adaptando poco a poco a la democracia y aun está progresando en este aspecto exceptuando algunos casos, pero el islamismo aun sigue sin aceptarla, el ejemplo lo tenemos en sus países de origen donde no hay ni siquiera respeto a los derechos humanos ni se permite la libertad de religión. Un musulmán puede ser asesinado o condenado a muerte simplemente por abandonar la fe musulmana o hacerse de otra creencia. Si no permiten democracia y libertad de opinión en sus respectivos países tampoco lo van hacer en los demás.
QUE HACE EL PP CONTRA EL RADICALISMO RELIGIOSO
El Partido Popular pone todos los medios incluso públicos para promover el radicalismo religioso para luego basándose en ciertos motivos provocados aprobar leyes que reduzcan la libertad y el derecho de las personas. Esta es la forma que tienen de actuar los que quieren acabar con el derecho y libertad de las personas. Nos lleva al mismo fin de los radicales religiosos pero haciéndolo de forma política.
Los que se inmolan también son víctimas de aquellos que los reclutan debido a que son engañados al hacerles creer mentiras y utilizarlos como falsos salvadores. Los verdaderos culpables arriesgan la vida de los demás pero no la de ellos. Contra éstos es contra los que hay que actuar.
A continuación vemos un ejemplo de cómo el PP permite que se promueva el radicalismo para luego imponer leyes opresoras contra la libertad.
http://www.elplural.com/2013/07/31/un-iman-en-ceuta-ala-te-pedimos-que-atemorices-a-los-policias/ Un imán en Ceuta: “Alá, te pedimos que atemorices a los policías” Se trata de un imán salafista contratado por musulmanes españoles A.R. 31/07/2013 0 0 votos
ImprimirEnviar a un amigo Hay preocupación política y policial por algunos sermones que pronuncian algunos imanes en las mezquitas de Ceuta. Hace unos días se emitió un discurso en la televisión pública ceutí de un imán melillense en el que, entre otras cosas, afirmó que “toda mujer que se perfume y sale de su casa paseándose delante de los hombres que huelen su perfume, esta mujer es una fornicadora”, o que las mujeres no pueden salir a la calle con cara y manos descubiertas ni con zapatos de tacón de aguja ni en vaqueros. Ni un solo responsable del Gobierno de Ceuta, del Partido Popular, ha asumido responsabilidad política alguna ni ha cesado a nadie en su televisión pública. Tras este ejemplo de la televisión pública de Ceuta, controlada por el PP, esta ciudad autónoma vuelve a ser noticia por el sermón de otro imán, el marroquí Tarik Hammudi, considerado salafista, la rama más integrista del Islam. Preocupación policial Hammudi fue contratado por españoles musulmanes que habían echado a otro clérigo considerado moderado. Pronunció el sermón el pasado 13 de julio en árabe y ante un grupo de jóvenes en la mezquita Ibn Rochdm del barrio ceutí de Benzú. En medio de su arenga afirmó: “Oh Alá, te pedimos que atemorices a los opresores (policías) injustos con un mal en sus hogares en donde menos se los esperen”. Sus palabras fueron grabas en vídeo, subtituladas en español y subidas a las redes sociales, donde se dieron a conocer. Tras su difusión, el Delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González, expresó su preocupación y puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía por si fueran constitutivos de delito de “apología del terrorismo y atentado contra la autoridad”, según informa la prensa de la ciudad autónoma. Ceuta y el envío de yihadistas a Siria Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantienen una estrecha vigilancia sobre cualquier riesgo que apunte a terrorismo radical integrista. El pasado 22 de junio ocho jóvenes fueron detenidos en Ceuta acusados de pertenecer a una red de captación de yihadistas para enviarlos a Siria. Esta red habría enviado a ese país en un año a 50 combatientes, 12 de ellos españoles. El imán Hammudi se refirió a esos detenidos y pidió a Alá que atienda y socorra “a nuestros hermanos encarcelados injustamente”. Después amenazó hasta en tres ocasiones a la policía y guardia civil que llevaron a cabo las detenciones de junio, para pedir a Alá que “les des su merecido a todo aquel que critica a los creyentes sin derecho alguno y que reciba su merecido en esta vida antes que en la otra”. A la policía le inquieta los cambios en el control y dirección de varias mezquitas de Ceuta, especialmente la mezquita de Benzú donde se pronunció este sermón. IMANES CONTRA LA LIBERTAD DE RELIGIÓN
Se están utilizando imanes musulmanes para que controlen todos los inmigrantes y sus familiares con el fin de impedirles la libertad de elegir entre neutralismo o poder cambiar de fe, sobre todo impedirles que se conviertan al cristianismo o a otras creencias como es la religión Católica que significa religión universal. A estos imanes que están al servicio de fanáticos religiosos y financiados por estados islamistas se les permite que no respeten las leyes y la libertad del país de acogida y que impongan su autoridad sobre sus subordinados.
A los gobernantes de países dictatoriales que no respetan los derechos humanos se les permite que financien a organizaciones religiosas que no respetan los derechos y la libertad de las personas. Los gobernantes que promueven o permiten estos hechos se convierten en cómplices de los casos de opresión sobre las personas y de terrorismo que estos hechos puedan ocasionar. Según el CNI
Países musulmanes financian en la sombra al islam radical en España
Un informe del servicio secreto español señala el afán de control extranjero del islam en España y que el dinero llega a grupos radicales. 01 DE AGOSTO DE 2011, MADRID Seis países musulmanes patrocinan a las comunidades islámicas de España a veces con el objetivo de controlarlas y casi siempre con escaso discernimiento. Los fondos que envían caen con frecuencia en manos de organizaciones radicales o de individuos sin escrúpulos , informa Ignacio Cembrero en El País.
Un informe secreto enviado el 16 de mayo por el director delCentro Nacional de Inteligencia(CNI), generalFélix SanzRoldán, a los ministros de Exteriores, Interior y Defensa analiza con alarma la financiación y las ayudas que proporcionan Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Libia y, sobre todo, Marruecos a los musulmanes en España que ya suman un total de 1,2 millones de personas.
El servicio secreto da cuenta en su informe de algunas operaciones puntuales de financiación, como los 300.000 euros que pagó Catar para remodelar elCentro Cultural Islámico Catalán, pero no proporciona cifras globales. “En su mayor parte se utilizan cauces alternativos para hacer llegar dichas donaciones que escapan al control de los regulares del sistema financiero español ”, señala.
Por otro lado, junto con las subvenciones los países del Golfo inundan las mezquitas de opúsculos que irritan a las autoridades españolas. “La Europa de hoy sigue considerando a la raza blanca superior a las de color”, recalca una monografía en castellano publicada por elMinisterio de Asuntos Islámicos de Qatarbajo el título “Muhammad. El Profeta Ideal”. “Europa, con todas sus pretensiones de iluminar y liderar (…) sigue estando por detrás del Islam”, añade.
EL INFORME SECRETO
“Las consecuencias de la financiación derivan en actitudes negativas para la convivencia, tales como la aparición de guetos y sociedades paralelas, tribunales y policías islámicas al margen de la legalidad vigente, desescolarización de niñas, matrimonios forzados etcétera”, señala el documento del CNI al que ha tenido acceso El País.
“No existe suficiente control de los flujos financieros que suponen las donaciones y ayudas que desde otros países se prestan a la comunidad islámica de España (…)”, advierte el principal servicio secreto español. “Se hace necesario que los países donantes sean plenamente conscientes de los riesgos que entraña financiar demandas individuales”.
En el informe del CNI el peor parado es Kuwait. A través de la Sociedad para el Renacer de la Herencia Islámica (RIHS, según sus iniciales inglesas) ha costeado la construcción de las mezquitas de Reus y Torredembarra (Cataluña) desde donde “se difunde una interpretación religiosa contraria a la integración en la sociedad española fomentando la separación y el odio hacia los colectivos no musulmanes”.
La RIHS kuwaití fue incluida en 2008 por elDepartamento del Tesoro de EE UU, y más tarde porNaciones Unidas, en la lista de organizaciones que han financiado a grupos afiliados a Al Qaeda . “El principal beneficiario” de sus ayudas y gestor del dinero saudí en España es, según el servicio secreto, el salafista holandés de origen marroquí Abdelhamid el Hyat. A medio plazo la RIHS proyecta abrir una delegación en España.
Catar, en cambio, se inclina por donar a la Liga Islámica para elDiálogo y la Convivencia en España “vinculada con los Hermanos Musulmanes” de Siria, según el CNI, que controlan, por ejemplo, elCentro Cultural Islámico Catalán.
Sharjah , integrado en los Emiratos Árabes Unidos, tiene, en cambio, preferencia por los conversos españoles reagrupados enAl Morabituna los que costeó lamezquita Albaicínde Granada y está dispuesto a ofrecerles otra en Sevilla.
El líder libio Moamar el Gadafi también ha mostrado, cuando aún disponía de medios, predilección por los conversos españoles agrupados en la Junta Islámica de España. Con su presidente, el psiquiatra radicado en Córdoba Francisco José Escudero, que adoptó el nombre árabe deMansour, fallecido en octubre pasado, estableció una “relación personal”, según el CNI.
Ni que decir tiene que el más generoso es Arabia Saudí . A las donaciones directas de la familia real se añaden las de suEmbajada en Madridy de un sinfín de asociaciones benéficas más o menos oficiales. La retahíla de mezquitas y centros receptores de sus ayudas “no se caracterizan por su elevado nivel de radicalismo”, según el CNI, aunque su “sumisión” a las directrices saudíes es total.
No solo los radicales se aprovechan de la generosidad del Golfo sino también individuos que se otorgan “una representatividad impropia” y llegan incluso a “apropiarse de forma indebida de los fondos obtenidos”, advierte el CNI. Por eso algunos viajes a la zona para recaudar subvenciones “se hacen en el más absoluto secreto y sin conocimiento” de la comunidad islámica en cuyo nombre se piden. Si se consiguen no siempre sirven al fin declarado por el que las solicitó.
MEDIDAS PREVENTIVAS
El secretario de Estado de Justicia, Juan Carlos Campo, acompañado de una nutrida delegación de funcionarios de Exteriores, Justicia e Interior, citó hace cuatro meses en el palacio de Parcén a los embajadores del Golfo a los que pidió su colaboración para poner orden en la financiación del Islam en España . “Todos ellos se mostraron receptivos”, asegura José Manuel López Rodrigo, director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, que asistió al encuentro.
En esa reunión se les entregó un folleto titulado “Sistema de canalización de fondos para el apoyo a los proyectos de las comunidades islámicas de España”. En él las autoridades españolas explican en tres idiomas (español, inglés y árabe) cómo les gustaría que se encauzase el envío de los fondos del Golfo. Bahrein es el único que nunca hizo donaciones.
El Gobierno quiere que las ricas monarquías petroleras costeen proyectos presentados por las comunidades musulmanas a través de la Comisión Islámica de España (CIE), el interlocutor oficial que está en plena transformación para ser más representativo. Solo las solicitudes aprobadas por la CIE serían susceptibles de ser financiadas por el Golfo.
La intención del Gobierno es, sin embargo, acabar a medio plazo con la injerencia extranjera. “El derecho y la gestión de la libertad religiosa de los españoles, sea cual fuera su creencia, no puede estar supeditada a ningún país extranjero”, señalaba un informe conjunto de los ministerios de Justicia e Interior elaborado en 2009 y que no se sabe si incluirá al Estado Vaticano en esta afirmación. “(….) la vida cotidiana de las comunidades y su financiación deben de tener una política propia española y no permitir injerencias, aunque se podría producir un espacio de tránsito”.
En el folleto entregado a los embajadores de la zona del Golfo se insiste también en que, junto con la ayuda directa a las comunidades musulmanas, sería bueno financiar, por ejemplo, un grado en ciencias religiosas; la formación del clero; libros de texto de religión redactados en España; guías de gestión de servicios públicos para musulmanes; retribución del personal religioso; iniciativas para la normalización del Islam en la prensa etcétera.
Fuentes: El Pais © Protestante Digital 2011
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2014.06.26 21:32 quelconque Texto de Rafael Narbona: "PODEMOS, EL PODER DE LOS CÍRCULOS" (parte 2)

(Continuación)
TODO EL PODER PARA LOS CÍRCULOS
Me he permitido esta digresión histórica para responder a un artículo de Miguel Urban titulado “Todo el poder a los Círculos (Público.es, Blog Otras miradas, 09.0214), que evoca sin disimulo el conocido lema “Todo el poder para los soviets”. Es evidente que Urban –aunque no lo mencione explícitamente- invoca el centralismo democrático, cuando escribe: “es fundamental generar una nueva institucionalidad desde la base, en la que la gente se pueda empoderar mediante la participación política activa”. Sin embargo, matiza enseguida: “los círculos no son, claro está, las células de una organización revolucionaria. Deben ser, si acaso un modelo de ensayo-error para construir, desde abajo y colectivamente, una mayoría social dispuesta a encontrarse y caminar junta para hacer frente a un desafío mayúsculo: convertir a esa mayoría de expropiados en una mayoría política que cambie las reglas del juego”. Este objetivo –opina Urban- será irrealizable, sin renunciar a la tentación de transformar a la izquierda en una religión, con sus santos y capillas. “Los viejos tics de la izquierda” espantan a los votantes e impiden forjar una nueva mayoría. El 15-M marcó un nuevo rumbo y hay que seguir su estela: horizontalidad, participación ciudadana, desobediencia civil no violenta, un nuevo proceso constituyente. En ningún momento, Urban menciona las palabras socialismo, comunismo o anarquismo, pero se sobreentiende que esas tradiciones pertenecen a “los viejos tics de la izquierda” y no conviene agitar sus banderas. Urban tampoco menciona a los soviets, pero se apropia de su lema, sin reparar en su fracaso histórico como forma de poder popular y asambleario.
Pienso que no es posible gobernar un Estado-nación mediante asambleas. Tal vez la Ciudad Ideal de Platón, con un máximo de 25.000 habitantes, podría gobernarse de este modo, pero el tiempo de la polis pertenece a un pasado remoto y la utopía platónica jamás trascendió el papel. La actual concentración del poder en grandes corporaciones trasnacionales y la existencia de grandes bloques militares (el Bloque Atlántico, liderado por Estados Unidos, y el Bloque Asiático, con Rusia y China al frente) sugiere que las asambleas son formas de poder con escasas posibilidades de organizar una acción eficaz contra el sistema para cambiar sus reglas y establecer una verdadera soberanía popular. No es una iniciativa deleznable, pero no hay ejemplos históricos que acrediten su viabilidad. La Comuna de París gobernó durante 60 días, pero un ejército bien pertrechado y con una poderosa artillería barrió a los rebeldes. Los comuneros no eran simples ciudadanos, sino en muchos casos oficiales y soldados de la Guardia Nacional. Se luchó calle por calle, casa por casa. Los niños y las mujeres se involucraron en las escaramuzas. La represión fue terrible. Al menos, se fusiló a 20.000 rebeldes. La Comuna logró mantener los servicios básicos de la ciudad, pero fracasó al organizar su defensa. Cada barrio luchó por su cuenta, sin una estrategia común. Por el contrario, el ejército de Versalles lanzó su ofensiva bajo las órdenes de un mando central. Los barrios fueron cayendo uno tras otro, no sin ofrecer una heroica resistencia. No estamos en guerra, pero la derrota de la Comuna muestra la vulnerabilidad del poder asambleario. La URSS salió adelante gracias a las decisiones de Lenin, que subordinó los soviets a un Soviet Supremo, pese a que sus intenciones iniciales eran destruir al “parásito”, es decir, al Estado.
¿PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO?
Se han dicho muchas cosas sobre el origen de Podemos. Algunos afirman que es una creación de Izquierda Anticapitalista, un Espacio Alternativo fundado en 1995 por militantes de la Liga Comunista Revolucionaria. La Izquierda Anticapitalista se declara revolucionaria, internacionalista, socialista y feminista. Se identifica con el marxismo, pero desde una perspectiva plural, abierta y crítica. En 2009, se inscribió en el registro de partidos políticos. No es una creación del 15-M, pero sintonizó con muchas de sus reivindicaciones. Otros sostienen que Podemos es una plataforma creada para forzar el relevo generacional en Izquierda Unida. De hecho, Pablo Iglesias Turrión mantiene unas excelentes relaciones con Alberto Garzón y ha manifestado públicamente que el joven diputado de IU debería encabezar la coalición. Por su parte, Garzón afirma que IU y Podemos convergerán en un futuro no muy lejano. Algunos entienden que ese encuentro significará la superación de la crisis interna provocada por la alianza con el PSOE en la Junta de Andalucía. Aunque las bases se manifestaron a favor de entrar en el Ejecutivo, la participación de IU en la política de recortes ha producido un hondo malestar y una notable pérdida de credibilidad. ¿Hasta qué punto coinciden IU y Podemos? Podemos pide la salida de la OTAN e Izquierda Unida manifiesta que debe crearse otro modelo de seguridad, que nos aleje del imperialismo norteamericano. Ni Podemos ni IU plantean salir del euro, pero sí refundar la Unión Europea para combatir la política neoliberal de la Troika. Por el contrario, el Frente Cívico de Julio Anguita sí se muestra partidario de salir del euro. El tema del euro no es una cuestión marginal, sino una pieza clave de la política actual y futura. Es difícil predecir lo que sucedería si España adoptara esta alternativa. Algunos profetizan un verdadero apocalipsis: fuga de capitales e inversiones, colapso del crédito, incremento de la deuda por la depreciación de la peseta o de la nueva moneda. Matthew Lynn, analista de la firma británica Strategy Economics, elaboró en 2012 un informe que auguraba un cuadro completamente distinto. España podría salir del euro sin grandes sufrimientos, pues posee “una balanza comercial favorable gracias a sus exportaciones y una industria productiva y estable”. Lynn afirma que España no debería buscar su futuro en el mercado europeo, sino en el latinoamericano. Desde esta posición, España podría imitar el ejemplo argentino, pues dispondría de una moneda propia y un banco nacional. Salir del euro sería como romper la paridad con el dólar. Gracias a esa arriesgada apuesta, Argentina pudo devaluar su moneda, aumentar el gasto público, adoptar políticas fiscales progresivas y redistributivas, y reducir su deuda externa de 62.500 millones a 35.300, obligando a sus acreedores a absorber la diferencia (un 42%). El PIB creció espectacularmente: un 90% en una década, con una tasa anual de un 8% y un 9%. El déficit del 5’6% en 2001 se convirtió en 2005 en un superávit del 1’9%. La pobreza se redujo un 30%, el desempleo bajó del 16% al 8% y la deuda pública pasó del 113% del PIB al 72%. Sin embargo, la reciente devaluación del peso argentino ha provocado una escalada inflacionaria, que sólo se ha contenido en el sector de los combustibles, gracias a la intervención estatal. ¿Se hundirá Argentina en una nueva crisis? ¿La reducción de la pobreza en Venezuela, Ecuador, Brasil o Bolivia se consolidará o sólo es un logro provisional? ¿Es posible otro modelo económico en un mundo caracterizado por la libertad de movimientos del capital, la independencia de los bancos centrales, las operaciones especulativas de las agencias de calificación y una casi ilimitada capacidad de maniobra de los fondos y entidades financieras?
Cuando Bill Clinton derogó la ley Glass-Steagall, se suprimió el mecanismo más estricto de regulación y vigilancia bancaria. Hasta entonces, los bancos de inversión no podían aceptar depósitos, gestionar cuentas de créditos y conceder préstamos, actividades reservadas a los bancos comerciales. Esa medida se aprobó al mismo tiempo que se relajaban las exigencias sobre las reservas y se permitía que las agencias off shore –que ocultan la identidad de los depositantes- florecieran a su antojo. El capitalismo de casino logró barra libre y su poder se hizo abrumador. Los beneficios de los bancos se dispararon con operaciones financieras que recurrían a los tecnicismos más intrincados para ocultar su naturaleza criminal y fraudulenta: mercados de futuros, carry trade, derivados, posiciones a corto. Mientras crecía la deuda pública y privada, los beneficios fluían hacia los paraísos fiscales. Se cree erróneamente que los paraísos fiscales sólo se hallan en islas exóticas, pero la realidad es que “están organizados y soportados por los Estados” (Vicenç Navarro). Por ejemplo, las leyes de Estados Unidos permiten a sus bancos aceptar dinero procedente de actividades delictivas, siempre y cuando los delitos se hayan producido en el exterior y no entre sus fronteras. El resto de los países no son más escrupulosos y, con el pretexto del secreto bancario, lavaron 238.000 millones de euros procedentes del narcotráfico entre 2007 y 2009. Cuando los bancos sufrieron graves pérdidas por culpa de la crisis, resolvieron sus problemas de liquidez con el dinero producido por el tráfico de drogas, armas o personas. Los rescates bancarios, que socializaron las pérdidas, aportaron el resto, condenando a millones de personas al paro, la pobreza y los desahucios. ¿Se puede luchar contra todo esto desde las instituciones? ¿Podemos y una Izquierda Unida renovada pretenden ser la versión española de la revolución bolivariana, rebelándose contra la Troika y el imperialismo norteamericano? ¿Es posible avanzar hacia el socialismo por vías pacíficas y exclusivamente democráticas? ¿Por qué escamotear una ideología que representa la única alternativa consistente al capitalismo? No hay una Tercera Vía, salvo que algún despistado haya olvidado las políticas de Tony Blair y Gerhard Schröder, desmontando el Estado del bienestar, con el pretexto de modernizar la socialdemocracia. Podemos nace con tres graves lastres. Primero: sus líderes son figuras mediáticas y su popularidad se asocia muchas veces a lo frívolo, lo previsible y lo prefabricado, particularmente cuando son excesivamente jóvenes. Tal vez no sea cierto, pero les costará mucho trabajo romper ese cliché y convencer de que no se trata de una opción personalista. Segundo: su miedo a emplear los símbolos y los discursos de la izquierda tradicional atrae a ciertos votantes, pero produce desconfianza en los que siempre se han identificado con el socialismo o el comunismo. No sé si merece la pena captar a esos votantes y sacrificar de entrada a los que nunca han perdido la conciencia social y política. Y tercero: hablan de crear alternativas al sistema de partidos, pero se presentan como fuerza política al Parlamento Europeo. El anarquismo –tal vez la forma más radical y sincera de insurgencia contra el capitalismo- jamás pactará con círculos que apuntan hacia un centro convencional. Es decir, hacia la constitución de un partido en un sistema diseñado por la economía de mercado. No sé si el modelo asambleario puede generar un poder popular capaz de subvertir el orden establecido. Me inclino a pensar que sólo es eficaz para objetivos puntuales. Pablo Iglesias Turrión elogia a los vecinos de Gamonal, pero los Círculos rechazan la etiqueta de “células revolucionarias”. Gamonal no ha surgido como una iniciativa revolucionaria, pero ha demostrado que las batallas se ganan en la calle, muchas veces de forma violenta, revolucionaria. Podemos no es el PSOE en vísperas de su victoria electoral, pero la sombra del desencanto ya le pisa los talones. Tendrá que resolver sus contradicciones y mostrar claramente sus cartas, si no quiere convertirse en una fuerza parlamentaria más, con escasas posibilidades de gobernar. El bipartidismo ha dibujado un círculo infernal. Para romper ese círculo será necesario más valentía, más transparencia y menos moderación.
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